Hormigones especiales para aplicaciones particulares (II)

Actualmente no existe una única manera de trabajar el hormigón ni un único tipo de este elemento constructivo tan habitual. Por ello siguiendo con el análisis iniciado en la primera publicación sobre hormigones especiales esta entrega continua con la clasificación de hormigones con características interesantes y específicas para cada aplicación.

Hormigón reforzado con fibras

En este caso se incorporan fibras a la mezcla de hormigón consiguiendo un producto final más homogéneo con mayor resistencia en esfuerzos a tracción y mejores propiedades frente a la fatiga. Normalmente se utilizan tres tipos diferentes de fibras para confeccionar un tipo de mezcla u otra en función de las propiedades que se desean obtener:

  • Fibras de acero: Se utilizan de diversos tamaños y formas en función de las cuales varían las características finales del hormigón. Forman una armadura muy efectiva aumentando notablemente la tenacidad, la resistencia a la flexotracción y los impactos, reducen las deformaciones frente a cargas mantenidas y, en definitiva, se incrementa la durabilidad del compuesto. Cabe reseñar que este tipo de hormigón precisa de una correcta dosificación y amasado, de lo contrario no sólo no se conseguirían las propiedades deseadas si no que el resultado final carecería de la efectividad del refuerzo además de padecer de otras patologías.
  • Fibras poliméricas: Pueden ser polímeros como aramida, nylon, polipropileno, polietileno, poliéster… Dotan al hormigón de una resistencia especial frente a impactos y un buen comportamiento frente al fuego. Sin embargo son muy deformables (cuentan con un bajo módulo de elasticidad) y tienen una pobre adherencia con el mortero, con lo que la resistencia a flexión del hormigón no aumenta significativamente y las deformaciones una vez que se fisura pueden ser importantes.
  • Fibras de vidrio: En este caso las fibras deben de tener propiedades álcali-resistentes, de otro modo se deteriorarían al entrar en contacto con los álcalis del cemento. Destacan por su alta resistencia a tracción y un módulo de elasticidad aceptable. De nuevo un correcto amasado es fundamental y suelen utilizarse aditivos que lo facilitan.

Hormigón proyectado

Más que un tipo de hormigón en este caso podemos hablar de un sistema de puesta en obra específico, ya que la mezcla que suele usarse es muy similar a la del hormigón armado habitual, salvando que existe una limitación del tamaño máximo de árido utilizado en función de las características de la máquina utilizada para su aplicación.

El hormigón se proyecta con una manguera o cañón de alta presión sobre una superficie, vertical u horizontal, que sirva de soporte. La fuerza del impacto del hormigón sobre la superficie permite que éste quede perfectamente compactado y con buena densidad. También suelen utilizarse aditivos que faciliten una correcta aplicación.

Con esta técnica se consigue una buena resistencia por metro cuadrado y suele utilizarse en revestimientos o estabilizaciones del terreno.

Hablando de hormigón es fundamental que la ejecución de la obra sea lo más cuidada posible, poniendo especial atención en la dosificación de la mezcla, el amasado, la compactación… por ello contar con una empresa con experiencia como Ingenieros Asesores se convierte en una garantía de éxito.