Hormigones especiales para aplicaciones particulares (III)

En el mundo de la construcción existen muchas aplicaciones diferentes para las cuales es necesario utilizar materiales con características específicas que brinden al resultado final las propiedades deseadas en el proyecto. En el caso del hormigón ya se dispone de un gran catálogo de variedades de manera que se pueda elegir el tipo más adecuado en función de su uso, como ya hemos visto en anteriores entregas de esta serie (parte I y parte II) y seguimos describiendo a continuación.

Hormigón Drenante

Este tipo de hormigón permite construir superficies firmes aunque muy porosas, de manera que el agua puede circular a través de él consiguiendo unas excelentes propiedades drenantes. Suele utilizarse como sustitutivo de elementos como las zahorras o los bolos o en la confección de sistemas de drenaje. Por ejemplo en el trasdosado de muros enterrados, o para la construcción de suelos de urbanizaciones, pistas deportivas, lavaderos…

Para conseguir un hormigón con estas características se eliminan los finos en su dosificación, consiguiendo que tenga poros abiertos de gran sección. Dependiendo de su uso final debe variarse tanto su espesor como su porosidad, ya que estas variables afectan a su resistencia. Necesita realizar una compactación adecuada para garantizar su durabilidad y una base adecuada que desaloje el agua que se drene a través de él, ya que de otro modo quedaría estancada.

Hormigón de uso No Estructural

Como su propio nombre indica, esta categoría de hormigones sirve para realizar funciones de protección sobre el hormigón que sí conforma la estructura o para piezas auxiliares, ornamentales o de relleno. La normativa española sobre hormigones establece que existen dos tipos de hormigones para usos no estructurales:

  • Hormigón de Limpieza: Se utiliza para adecuar el lugar donde se va a asentar el hormigón estructural. Forma una capa entre éste y el terreno evitando la contaminación y desecación durante las primeras horas de hormigonado.
  • Hormigón no estructural: Está destinado a la fabricación de elementos como aceras, rellenos, bordillos, bolardos… Se compone de los mismos ingredientes que un hormigón tradicional con la excepción de que puede emplearse hasta el 100% de árido grueso procedente del reciclado. En usos ornamentales existen aditivos de todo tipo como pigmentos para aportar colores a la mezcla o, por ejemplo, fibras de vidrio que permiten crear un efecto de cerramiento translúcido.

Hormigón antibacteriano

Esta clase de hormigón se consigue mediante un aditivo o fibras biocidas que impiden el desarrollo de microorganismos en su superficie. De esta manera se vuelve atractivo para su uso en hospitales, piscinas, granjas de animales… en donde la higiene sea un factor a tener en cuenta.

En Ingenieros Asesores somos especialistas en hormigones, ya sea en las fases de ejecución de la obra, tareas de diagnóstico de patologías, mantenimiento o reparación. Además estamos integrados en ARPHO (Asociación de Reparación Refuerzo y Protección del Hormigón).