Inspección de estructuras de hormigón

Después de algo más de 150 años desde su invención, el hormigón armado se ha convertido en uno de las técnicas más comunes en todo el mundo a la hora de construir estructuras.

Se compone de hormigón, un material moldeable con buenas propiedades en cuestión de durabilidad y esfuerzos mecánicos, y acero, que aporta sus buenas cualidades frente a los esfuerzos de tracción y confiere a la estructura mayor flexibilidad.

Sin embargo el hormigón armado no es invulnerable y la acción de diversos factores perjudican, en ocasiones gravemente, a la durabilidad de las construcciones compuestas por este material. Algunas de las causas más habituales que merman la esperanza de vida del hormigón armado son:

  • Errores en la fase de proyecto y ejecución de la obra: Errores en la proporción de elementos que componen la mezcla de hormigón, morfología incorrecta de la estructura, compactación inadecuada del hormigón…
  • Exposición a cargas excesivas: Ya sean dinámicas o estáticas, generadas por cambios en los asentamientos de la estructura…
  • Acción de agentes meteorológicos: Agua, hielo, calor, frío, humedad…
  • Acción de agentes químicos: Formación de sales complejas, aluminosis, carbonatación, reacción árido-álcali…

Todas estas circunstancias inician y aceleran la aparición de patologías en las estructuras de hormigón armado que, de no ser atajadas a tiempo, pueden significar el colapso de la construcción y representar un peligro para la seguridad.

Una Inspección Técnica a medida del hormigón armado

La existencia de un plan de mantenimiento del parque estructural resulta vital a la hora de prevenir accidentes y aumentar la durabilidad de las construcciones. Y dentro de este plan de mantenimiento deben contemplarse inspecciones técnicas periódicas que presten especial atención a señales de patologías incipientes que denoten daños o defectos en el hormigón.

Algunas señales a las que se debe prestar especial atención son:

  • Desconchados, fisuras y grietas.
  • Señales de óxido y corrosión.
  • Desprendimiento del revestimiento en pilares, vigas y forjados.
  • Pérdida de horizontalidad en vigas y forjados.
  • Pérdida de verticalidad o desplome de pilares.

Una vez se detecten los síntomas llegará el momento del diagnóstico de la patología. Un diagnóstico preciso es esencial poder aplicar las medidas correctivas más adecuadas para la reparación de estructuras de hormigón que consigan solucionar el problema de la manera más rápida y eficaz posible.

Obviamente cuanto antes se localice y trate una patología más aumentan las posibilidades de resolverla satisfactoriamente y con el menor coste posible.

El trabajo de prevención, diagnóstico y resolución de problemas es una labor técnica que requiere experiencia, capacitación y profesionalidad. En Ingenieros Asesores somos especialistas en el campo de las patologías de la construcción y la redacción de planes de mantenimiento, áreas donde contamos con un largo historial de casos de éxito. Contacte con nosotros sin compromiso.