Optimización y eficiencia del consumo eléctrico industrial

El consumo eléctrico de las medianas y grandes empresas, entendidas como aquellas que tienen una potencia contratada superior a 450 kilovatios, suponen casi la mitad de la demanda eléctrica total. El coste de la energía supone para muchas de estas empresas un factor a tener en cuenta que puede significar la continuidad o no de la actividad en los casos más críticos.

Una de las bazas que juegan las empresas para intentar reducir el precio que pagan por la energía es la llamada subasta de interrumpibilidad eléctrica. El servicio de interrumpibilidad consiste en un incentivo para los grandes consumidores de energía a cambio de modular su consumo en momentos de saturación de la red eléctrica.

Puesto que el precio de la energía es variable, y además es una variable no controlable por la empresa, disminuir el consumo e invertir en eficiencia energética es una apuesta sobre seguro. Además se trata de una política que contribuye a reducir las emisiones (a menos consumo se necesita producir menos energía) y por consiguiente a respetar el medio ambiente.

Adecuando y reduciendo el consumo

Una de las medidas a coste 0 y con efectos inmediatos a la que muchas empresas se pueden acoger es la de adecuar la potencia contratada a las necesidades reales. Al igual que sucede, por ejemplo, en un domicilio cualquiera, la potencia contratada es la cantidad de kilovatios que el usuario tiene convenidos con la distribuidora para su uso. Significa un gasto fijo, por eso si se contrata una potencia superior a la que realmente se necesita se incrementa el precio de la factura sin ningún sentido.

En el caso de algunos comercios, pequeñas industrias y algunos edificios la tarifa de Acceso 3.0A es la más adecuada. Se trata de un suministro en BT (Baja Tensión) para una potencia superior a 15kW. Cuenta con una discriminación horaria de tres periodos (punta, llano y valle) a lo largo del día, es decir, que en función de la hora a la que consumamos energía ésta nos puede salir más cara o más barata.

Cada empresa necesita un plan personalizado para el ahorro y eficiencia energética que identifique los puntos clave sobre los que se puede actuar. Sin embargo algunos de los puntos más habituales, aparte del anteriormente mencionado sobre la potencia contratada, son:

  • Iluminación: Si es posible han de sustituirse sistemas de iluminación anticuados por soluciones modernas como el LED o iluminación natural. El gasto en iluminación puede llegar a reducirse hasta en un 80%, con lo que la inversión suele amortizarse en un periodo de tiempo muy corto.
  • Energía reactiva: Se trata de la energía que elementos como motores y transformadores absorben y devuelven constantemente para poder funcionar. Esta energía puede provocar fallos en la instalación y supone un incremento y penalizaciones en la factura que puede suponer el 30% del importe total. La única forma de controlarla consiste en montar baterías de condensadores que anulan sus efectos negativos.
  • Sistemas de motores eficientes: Si existen motores eléctricos en la instalación debe contarse con sistemas de accionado energéticamente eficientes que eviten los picos de potencia que se producen durante los arranques.

En cualquiera de estos casos en Ingenieros Asesores estaremos encantados de ayudarle a diseñar un proyecto de ahorro y eficiencia energética que se ajuste de la mejor manera a las características de su instalación.