Patologías del hormigón. Diagnóstico e intervención

Podría decirse que las consecuencias de la mayoría de patologías, o al menos de las más comunes, en lo referente a las estructuras de hormigón son la aparición de grietas y fisuras en los recubrimientos de las armaduras.

La consecuencia directa es tener una puerta abierta de par en par para agentes externos que aceleran el deterioro de los elementos del hormigón.

Es obvio entonces lo importante de un rápido diagnóstico e intervención correctiva para frenar la patología y aumentar la durabilidad del hormigón. En este breve artículo vamos a intentar dar una idea general de las soluciones frente a los problemas más comunes. Sin embargo antes de tomar cualquier acción correctiva Ingenieros Asesores aconseja llevar a cabo un exhaustivo estudio diagnóstico que identifique la totalidad de problemas que puedan estar teniendo lugar y así atajarlos de la manera más eficiente posible.

Fisuras

Ante todo debemos asimilar que es un hecho que las obras de hormigón armado se fisuran, aunque en la mayoría de los casos esta fisuración no compromete la resistencia de la estructura. Por tanto la reparación de fisuras atiende a motivos estéticos, funcionales o de durabilidad. Sobre todo de durabilidad ya que al aparecer una fisura aumenta el flujo de agentes externos como humedad o CO2 que favorecerán la aparición de otras patologías como la corrosión de armaduras o la carbonatación.

Para hacernos una idea de lo que estamos hablando podemos enumerar algunas técnicas de reparación de fisuras en función de su origen. Cabe reseñar también que debe de estar ya localizado y resuelto el origen de las fisuras y éstas deben de estar ya inactivas:

  • Inyección: Consiste en rellenar la fisura, en general, con resina epoxi o lechada.
  • Vaciado y sellado: Es la técnica más simple y común. Se vacía y agranda la cabeza de la fisura y se sella con el producto más adecuado en cada situación. Existen multitud para elegir en el mercado.
  • Junta y recubrimiento: Muy similar a la anterior pero buscando esta vez convertir la fisura en una junta controlada y estanca.
  • Junta con banda metálica: Se vacía la cabeza de la fisura y se recubre con una banda metálica que proporciona estanqueidad y permite ciertos movimientos transversales. Puede ir recubierta o no.
  • Grapado: Se cose la fisura con grapas metálicas. Con esto se refuerza la resistencia mecánica de la zona. También se rellena la fisura con lechada o mortero.
  • Cosido con bandas de fibra de carbono: En principio más fácil de ejecutar que el grapado tradicional y el efecto de cosido se extiende por una superficie mayor alrededor de la fisura.

Controlando la carbonatación

Como vimos en entradas anteriores el proceso de carbonatación causa una bajada del pH del recubrimiento que, junto con otros factores, acelera la corrosión de las armaduras. Esos otros factores causantes de la corrosión son el oxígeno y la humedad. Así pues los tratamientos contra esta patología se centran en su mayoría en actuar sobre alguno de estos elementos. Los que se usan más comúnmente antes de que la corrosión haya iniciado son:

  • Inhibidores de corrosión que cumplan las características y requisitos necesarios para ser usados como aditivo en la pasta cementícea.
  • Pinturas anticarbonatación que evitan el descenso progresivo de la alcalinidad del hormigón. Algunas incluyen propiedades tapa poros o de puenteo de fisuras.
  • Tratamientos hidrófugos que aumentan la impermeabilidad del recubrimiento.
  • Realcalinización y extracción de cloruros que aumentan la durabilidad del hormigón volviendo a elevar el pH, aunque su efecto no es ni mucho menos permanente.

En el caso de que las armaduras ya hayan iniciado el proceso de oxidación el estudio ha de ser más intenso y dependiendo del grado de afectación deberán tomarse medidas como los saneamientos localizados, el refuerzo de la estructura o la demolición en el peor de los casos.

Detectando la aluminosis

La conversión del cemento aluminoso provoca que se desaten en él diversas patologías que afectan gravemente a su durabilidad. El primer paso cuando existe una sospecha de que podemos estar frente a un hormigón con este problema es certificarlo. Al no existir un método infalible debemos combinar una serie de estudios como la investigación de la historia del edificio o estructura, la difracción por rayos X, ensayos con esclerómetro, determinación del contenido en óxido de aluminio, test de la oxina, identificación de sulfatos…

El tratamiento de la aluminosis comprende parte de las reparaciones y saneamientos que se han relatado en este artículo y otros que hemos dejado fuera. Dependiendo del grado de afectación podemos hablar de:

  • Refuerzo de la estructura para aumentar su resistencia y librar de esfuerzos a las zonas afectadas.
  • Intervenciones contra la carbonatación.
  • Saneamiento de armaduras con corrosión.
  • Reparación de fisuras y grietas.

Salta a la vista que estamos ante un sinfín de patologías y en el mundo de la ingeniería no suele existir una solución única por lo que es esencial diseñar un plan individualizado para cada caso. Por eso en Ingenieros Asesores creemos que la mejor manera de aumentar la durabilidad de una construcción y evitar en la medida de lo posible la aparición de patologías es ya desde el momento de la ejecución de la obra con una buena supervisión.

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