Prevención de incendios en edificios antiguos

Se estima que un 80% de los edificios españoles carece de las medidas necesarias para la protección contra incendios que especifica el Código Técnico de la Edificación (CTE).

Esto no significa que este altísimo número de inmuebles se construyese de manera irregular. Lo que sucede es que el CTE entró en vigor en el año 2006 y a los edificios con fecha de construcción anterior no se les exige aplicar de manera retroactiva las mismas medidas de protección contra incendios que a los de nueva construcción, a no ser que se sometan a una obra de rehabilitación.

Una consecuencia directa de esta situación es el peligro para las personas que habitan estos edificios y los circundantes ante la posibilidad de que se desencadene un incendio doméstico. Lamentablemente la actualidad está plagada de siniestros que sirven de ejemplo a estas afirmaciones, como lo acaecido en Oviedo el pasado 7 de Abril de este año.

Por ello son varias voces las que reclaman una modificación del CTE con mayores exigencias en medidas de prevención de incendios en edificios residenciales, como por ejemplo la instalación de detectores de incendios en las viviendas. Medida que ya se aplica en países europeos como Suecia, Alemania, Francia u Holanda.

Hasta el momento disponer de una correcta protección contra incendios en edificaciones domésticas de cierta antigüedad queda relegado a la iniciativa propia de los propietarios o comunidades de vecinos.

Elementos básicos en la protección

No existe una solución única para adaptar un edificio antiguo y dotarle de una protección contra incendios adecuada. Cada edificación previa al CTE tiene unas características especiales y requiere un estudio particular de su situación.

Además hay poco margen de maniobra a la hora de implantar medios de protección contra incendios pasivos ya que afectan directamente al diseño del inmueble y los materiales constructivos.

Sin embargo podemos enumerar algunos elementos de protección activos que pueden evitar o minimizar un posible incendio:

  • Detectores: Pueden ser automáticos (de humo, de llamas o de calor) o manuales (una alarma que puede actuar una persona).
  • Señalización: Indica la vía de evacuación para las personas que se encuentren en peligro.
  • Extintores manuales: Bien sean contenedores de agua, polvo, espuma o nieve carbónica o una BIE (Boca de Incendios Equipada) que funciona con agua de la red.
  • Extintores automáticos: Rociadores que se alimentan de agua por tuberías y se activan automáticamente.

Una instalación contra incendios adecuada resulta fundamental para prevenir siniestros con resultado de heridos o fallecidos, sin contar con los daños materiales asociados que en el caso de haber víctimas quedan relegados a un segundo plano. Benefíciese ya de la experiencia de Ingenieros Asesores tanto en obra civil como en instalaciones industriales y consúltenos sin compromiso.