Uno de los últimos proyectos y más singulares llevados a cabo desde Ingenieros Asesores ha sido el diseño y cálculo de una viga de rescate específica para poder recuperar una microtuneladora que se encontraba en el fondo del mar.
El principal reto de este proyecto consistía en desarrollar una viga que permitiese la maniobra de salida submarina de esta tuneladora de pequeño diámetro que trabajaba enterrada bajo el fondo marino de una forma segura y controlada.
Un factor determinante que se debía tener en cuenta es que durante el rescate, la máquina podía llegar a pesar hasta 68 toneladas dependiendo de su configuración y de los materiales que se hubiesen acumulado en su interior como lodos, agua, aceites…
Por lo tanto, teniendo en cuenta estas sobrecargas variables, había que resolver tres cuestiones clave:
Para realizar con éxito este trabajo se presentó un proyecto de ingeniería “llave en mano” de un útil de elevación.
Se diseñó la solución de viga de rescate y los puntos de anclaje a la tuneladora y a la grúa, así como un modelado 3D completo de la estructura metálica y sus detalles.

A continuación, se hizo el cálculo del comportamiento de la viga con programas de simulación avanzada que permitieron ver cómo estaban repartidas las cargas, dónde se concentraban los esfuerzos y cuánto se deformaba la estructura.
Para el análisis por elementos finitos (FEM) se utilizó Simsolid, un software que destaca por su rapidez y precisión. Gracias a su capacidad para trabajar con geometrías sin necesidad de mallados complejos, permitió realizar iteraciones de diseño, verificaciones y ajustes estructurales con gran agilidad, optimizando los tiempos de desarrollo sin renunciar al rigor técnico.

Por supuesto, también se comprobó que se cumpliesen las exigencias de la normativa europea de maquinaria y de equipos de elevación de carga, y se definió un tratamiento anticorrosivo para trabajar en el ambiente marino.
En resumen: se volcaron todas las necesidades de obra en una solución de diseño, cálculo y planos, lista para fabricar y utilizar.
La viga diseñada tiene unos 11 metros de longitud y está formada por perfiles de acero estructural y chapas rigidizadoras que le aportan resistencia y rigidez. Se apoya en dos familias de elementos clave:
Para ajustar la posición de la tuneladora respecto a la viga se tuvieron en cuenta distintos sistemas de amarre con cadena (acortadores, tensores de carraca…) de forma que el equipo de obra pudiese “afinar” la configuración en función de la situación real en el fondo marino.
El diseño tuvo en cuenta, además, posibles situaciones especiales, como que el espacio entre la tuneladora y el kit de extensión se llenase de lodos o que entrase agua en el interior de la máquina, aumentando el peso respecto al previsto inicialmente.
La viga se calculó para trabajar con varios niveles de seguridad, aplicando factores que multiplican la carga real -por ejemplo, cargas 1.5, 2 o 3 veces superiores a la de servicio- para comprobar cómo se comporta la estructura en las situaciones más exigentes.
A partir de los modelos de simulación se analizaron tres aspectos:
Además de los cálculos numéricos, la viga fue sometida a una prueba de carga real que superó satisfactoriamente, validando así el diseño teórico.

Esta verificación se realizó conforme a los criterios marcados tanto por la antigua Directiva de Máquinas 2006/42/CE como por el nuevo Reglamento (UE) 2023/1230, reforzando la garantía de fiabilidad y seguridad estructural.
El resultado es que la viga se consideró apta para los escenarios de elevación previstos, tanto en servicio normal como frente a sobrecargas razonables.

Al tratarse de un equipo destinado a trabajar en contacto con agua de mar, la durabilidad del recubrimiento era un aspecto crítico. Por este motivo se definió un esquema de pintura tipo IM2, específico para estructuras sumergidas en agua salada sin protección catódica, siguiendo la norma ISO 12944-2.
El esquema fue redactado por uno de los técnicos de Ingenieros Asesores que cuenta con certificación FROSIO, una titulación de referencia internacional que avala su cualificación en control y protección superficial.
Gracias a estas medidas, la viga no solo era resistente mecánicamente, sino también adecuada para un entorno altamente agresivo como el marino.
Este trabajo de viga de rescate de una microtuneladora resume bien el tipo de valor que Ingenieros Asesores aporta en proyectos complejos de obra civil y marítima: la capacidad de diseñar útiles especiales a medida partiendo de necesidades reales, manejando normativa europea y asegurando la conformidad reglamentaria así como el uso de herramientas de simulación avanzada para anticipar el comportamiento de la estructura antes de fabricarla, integrando aspectos de seguridad, operatividad y durabilidad en una solución única.