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Patologías del hormigón: qué son, tipos y cómo prevenirlas a tiempo

Patologías del hormigón: qué son, tipos y cómo prevenirlas a tiempo

El hormigón, uno de los materiales más utilizados en la construcción de estructuras, es conocido por su durabilidad y resistencia. Sin embargo, el paso del tiempo y la exposición a determinados factores ocasionan diferentes patologías que comprometen su integridad.

Para evitar que estos daños progresen y afecten la seguridad estructural, es crucial detectar y tratar las patologías del hormigón a tiempo.

Tipos de patologías del hormigón

Tanto el hormigón como el hormigón armado se encuentran entre los principales elementos constructivos de las últimas décadas. Pero dependiendo del entorno, el uso, y si está reforzado con barras de hierro (armado), este material tiende a sufrir unas patologías u otras, como por ejemplo:

  • Fisuras
  • Carbonatación
  • Aluminosis
  • Segregación y exudación
  • Desgaste por abrasión

Por ello es importante conocer su origen, efectos y tratar de prevenirlas antes de que la lesión comprometa la seguridad de la estructura.

Fisuras en el hormigón armado

Las fisuras en el hormigón armado son uno de los problemas más comunes y preocupantes, y son el resultado de diversas causas, tanto internas como externas.

Por ejemplo, cuando el hormigón fresco pierde agua rápido por evaporación, ocurre una retracción plástica. Esto significa que el material se contrae antes de fraguar completamente, lo que causa fisuras.

Esto también ocurre con la reducción del volumen del hormigón causada por la pérdida de humedad con el paso del tiempo, fenómeno que se conoce como retracción por secado.

Si la estructura soporta cargas superiores a las previstas en el diseño puede experimentar fisuras por esfuerzos de tracción que el hormigón no es capaz de resistir por sí solo.

En climas fríos, el agua que penetra en el hormigón puede congelarse, expandiéndose y provocando fisuras en la estructura, proceso que se repite con cada ciclo de congelación y deshielo.

Fisura en hormigon armado como ejemplo de deteccion y reparacion de patologias del hormigon por fisuras.

Reparación de fisuras en el hormigón

Para llevar a cabo las reparaciones en el hormigón, la fisura debe estar localizada y el origen que la ha provocado tiene que estar resuelto e inactivo.

Algunas de las técnicas de reparación más frecuentes son:

  • Inyección: consiste en rellenar la fisura, en general, con resina epoxi o lechada.
  • Vaciado y sellado: la técnica más sencilla y común. Se vacía y agranda la cabeza de la fisura y se sella con el producto más adecuado en cada situación.
  • Junta y recubrimiento: muy similar a la anterior pero buscando esta vez convertir la fisura en una junta controlada y estanca.
  • Junta con banda metálica: se vacía la cabeza de la fisura y se recubre con una banda metálica que proporciona estanqueidad y permite ciertos movimientos transversales. Puede ir recubierta o no.
  • Grapado: se cose la fisura con grapas metálicas. Con esto se refuerza la resistencia mecánica de la zona. También se rellena la fisura con lechada o mortero.
  • Cosido con bandas de fibra de carbono: esta técnica es más fácil de ejecutar que el grapado tradicional y el efecto de cosido se extiende por una superficie mayor alrededor de la fisura.

La carbonatación

Es uno de los principales problemas de origen químico del hormigón armado, un proceso por el cual el dióxido de carbono (CO₂) del ambiente reacciona con el hidróxido de calcio (Ca(OH)₂) presente en el hormigón, formando carbonato de calcio (CaCO₃).

El CO₂ penetra en el hormigón a través de fisuras o poros, reaccionando con el hidróxido de calcio y reduciendo el pH del hormigón desde 12-13 (aproximadamente) a valores cercanos a 9.

A medida que el pH disminuye, la capa pasivadora que protege las armaduras metálicas se destruye, lo que permite que el acero comience a corroerse. Esta corrosión genera productos expansivos que, a su vez, provocan desconchones, fracturas, pérdida de cohesión de la estructura y fisuras adicionales en el hormigón, agravando el problema.

Los factores causantes de la corrosión del acero son el oxígeno y la humedad. Cuantas más vías de penetración de humedad y oxígeno tengamos en el hormigón (como porosidad, fisuras, grietas…) más rápida e intensa será la oxidación del metal.

El problema principal es que al corroerse, las armaduras aumentan su volumen fracturando la estructura. Los tratamientos contra esta patología se centran, en su mayoría, en actuar antes de que la corrosión se haya iniciado, por ejemplo:

  • Inhibidores de corrosión que cumplan las características y requisitos necesarios para ser usados como aditivo en la pasta cementicia.
  • Pinturas anticarbonatación que evitan el descenso progresivo de la alcalinidad del hormigón. Algunas incluyen propiedades tapa-poros o de puenteo de fisuras.
  • Tratamientos hidrófugos que aumentan la impermeabilidad del recubrimiento.
  • Realcalinización y extracción de cloruros que aumentan la durabilidad del hormigón volviendo a elevar el pH, aunque su efecto no es ni mucho menos permanente.

Si el hormigonado se ha efectuado de manera correcta, la carbonatación es un proceso lento que alcanzaría una penetración de 20 mm en unos 20 o 25 años.

En el caso de que las armaduras ya hayan iniciado el proceso de oxidación el estudio ha de ser más intenso y dependiendo del grado de afectación deberán tomarse medidas como:

  • Saneamientos localizados
  • Refuerzo de la estructura
  • Demolición, en el peor de los casos.

La forma más común de diagnosticar carbonatación en este tipo de estructuras es mediante el test de fenolftaleína. La fenolftaleína es un compuesto químico que indica el nivel de pH de un material de modo que toma un color rosado si es superior a 9, indicando claramente donde hay carbonatación y donde no.

Detección del grado de carbonatación en el hormigón

La carbonatación es una de las patologías más peligrosas, puesto que reduce considerablemente la capacidad estructural y puede llevar al colapso de la estructura.

Aluminosis del hormigón

La aluminosis es una patología asociada a la utilización de cemento aluminoso en la fabricación de hormigón. Este tipo de cemento se empleó de manera extensiva en España y otros países en la segunda mitad del siglo XX, especialmente en estructuras prefabricadas.

Es importante diferenciar entre:

  • Hormigón con cemento aluminoso: Hormigón con alto contenido en alúmina.
  • Hormigón con aluminosis: Hormigón que sufre patologías de origen químico.

El hormigón con cemento aluminoso se encuentra prohibido en la actualidad, pero entre 1950 y 1980, su uso fue muy popular. A raíz de varios hundimientos de estructuras, especialmente en el levante español, se documentó el proceso de degeneración que sufrían este tipo de cementos.

La aluminosis ocurre cuando se da lugar un proceso llamado conversión en la que el Aluminato Monocálcico Hidratado (ACH10) de forma hexagonal se convierte a una fase más estable como Aluminato Tricálcico Hidratado (AC3H6) en forma cúbica, que ocupa menos espacio y por consiguiente, genera más porosidad en la pasta.

En este proceso influyen directamente las condiciones de humedad, temperatura y composición del cemento en sus fases iniciales. El aumento de porosidad trae consigo una notable disminución de la resistencia mecánica del hormigón y una pérdida de adherencia con las armaduras.

Además, debido a esta porosidad el cemento con aluminosis es mucho más propenso a la carbonatación.

Aluminosis del hormigón

El cemento aluminoso surgió buscando un cemento que fuese resistente a los sulfatos, pero con el tiempo se comprobó que la alúmina producida en el proceso de hidratación tiende a transformarse en aluminato tricálcico que ocupa mucho menos espacio.

Para rehabilitar el hormigón es importante retirar el cemento aluminoso de las zonas afectadas y sustituirlo por hormigón normal. Es importante reparar las fisuras y las griegas y en casos avanzados se deben añadir refuerzos estructurales como vigas o columnas adicionales.

La aluminosis se puede prevenir evitando el uso de cementos aluminosos. Sin embargo, en construcciones existentes, la inspección regular y el uso de técnicas de diagnóstico no destructivo pueden detectar su presencia antes de que el daño estructural sea crítico.

Segregación y exudación del hormigón

La segregación y exudación son defectos en la mezcla y colocación del hormigón que pueden comprometer su homogeneidad y resistencia.

La segregación ocurre cuando los componentes del hormigón (cemento, agregados y agua) no permanecen uniformemente distribuidos durante la colocación. Esto da lugar a la separación de los materiales más pesados (agregados) de los más ligeros (agua y cemento). Esta segregación provoca una disminución de la resistencia, aparición de vacíos y fisuras, reduciendo la durabilidad.

Por su parte la exudación se produce cuando el agua de la mezcla asciende hacia la superficie, dejando una capa de agua en la parte superior del hormigón recién colocado. Esto genera una superficie débil y propensa a la fisuración.

Las superficies dañadas por exudación se pueden corregir aplicando capas de mortero fino y compacto y en casos de segregación severa, se puede optar por inyecciones de lechada o mortero para rellenar los vacíos.

Desgaste por abrasión

El desgaste por abrasión es un proceso de deterioro en las superficies de hormigón debido a la fricción constante o a la exposición a cargas dinámicas. Este fenómeno se presenta en suelos industriales, pavimentos de carreteras, puentes y otras superficies sometidas a tráfico o uso intenso.

Desgaste del hormigón por abrasión a causa del tráfico rodado - patologías del hormigón

Las ruedas de vehículos pesados pueden desgastar las superficies de hormigón, especialmente en áreas de carga y descarga.

En entornos industriales, el movimiento continuo de maquinaria provoca un desgaste progresivo del material. El agua, polvo y otros contaminantes pueden aumentar la fricción sobre la superficie del hormigón, acelerando el desgaste.

Esto provoca una reducción de la resistencia superficial que afecta a la durabilidad de la estructura, además de crear una superficie rugosa y debilitada más propensa a fisuras y otros tipos de daños.

Para mejorar la resistencia del hormigón al desgaste se pueden emplear tratamientos superficiales y aditivos, así como capas protectoras o revestimientos de alta resistencia en zonas de alto tráfico.

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¿Cómo prevenir las patologías del hormigón? Métodos y sistemas de detección

La prevención es la mejor estrategia para evitar las patologías del hormigón. Algunos métodos clave para prevenir estos daños incluyen:

  • Diseño adecuado: un buen diseño estructural, teniendo en cuenta las cargas y condiciones ambientales, es esencial para evitar sobreesfuerzos en el hormigón.
  • Uso de materiales de calidad: asegurarse de que los componentes del hormigón cumplan con los estándares de calidad adecuados, incluyendo cementos resistentes a sulfatos en entornos agresivos.
  • Correcta ejecución: un proceso de colocación y curado adecuado evita problemas de fisuración y segregación.
  • Mantenimiento preventivo: inspecciones periódicas permiten detectar pequeños problemas antes de que evolucionen a patologías graves.

La detección temprana de patologías es crucial para evitar daños mayores en las estructuras de hormigón. Entre las técnicas más utilizadas para la evaluación y diagnóstico se encuentran los ensayos no destructivos (NDT) con técnicas como la ultrasonografía o el esclerómetro, herramientas útiles para evaluar la integridad del material sin causar daños adicionales a la estructura.

La termografía infrarroja, por su parte, permite detectar cambios en la temperatura superficial del hormigón, lo que puede indicar fisuras o zonas con humedad.

La monitorización estructural mediante sensores IoT es una tendencia en crecimiento en el ámbito de la ingeniería civil. Estos sensores permiten una monitorización continua de la estructura, detectando variaciones en tiempo real, como la deformación, vibración, humedad o cambios de temperatura. La información proporcionada por estos sensores es esencial para la toma de decisiones rápidas y precisas sobre el estado del hormigón.

La importancia de contar con una empresa especializada en salud estructural

Ante la creciente complejidad de las infraestructuras modernas y la necesidad de garantizar su durabilidad y seguridad, contar con una empresa especializada en ingeniería y monitorización estructuralcomo Ingenieros Asesores es fundamental. Una empresa con experiencia como la nuestra puede ofrecer un diagnóstico preciso y proponer soluciones de intervención adaptadas a cada tipo de patología.

Además, la integración de tecnologías avanzadas como sensores IoT permite una gestión proactiva de las estructuras. La monitorización continua no solo detecta problemas antes de que se conviertan en fallos estructurales, sino que también optimiza el mantenimiento preventivo, lo que reduce costes a largo plazo.

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