Existen multitud de razones por las que puede ser necesario realizar una intervención correctiva en una estructura: deterioro de los materiales constructivos, necesidad de adaptación a un nuevo uso o simplemente un cambio en la normativa vigente.
Saber detectar a tiempo cuando una construcción necesita un refuerzo estructural y cómo llevar a cabo el proyecto de forma segura y eficiente supone un importante ahorro de costes y una solución para evitar daños mayores.
En este artículo te explicamos qué es, cuáles son los objetivos y beneficios de llevarlo a cabo y cómo identificar qué estructuras precisan la intervención por parte de una empresa especializada como Ingenieros Asesores.
Imagina que la estructura de un edificio es su esqueleto. Con el paso del tiempo, este esqueleto puede debilitarse o necesitar soportar más peso del que inicialmente estaba previsto. Devolverle su fortaleza original o adaptarlo a las nuevas demandas será el principal objetivo de este tipo de intervenciones.
Por eso podemos decir que el refuerzo o reparación estructural es el conjunto de técnicas y modificaciones minuciosamente planificadas que se aplican a una edificación o estructura existente para llevarla a los niveles de seguridad requeridos o adaptarla a nuevas exigencias.
Los proyectos de refuerzo estructural no consisten en llevar a cabo una simple reparación: son intervenciones calculadas al detalle por una ingeniería especializada que tienen como finalidad mejorar el comportamiento global de la estructura mediante el aumento de su capacidad de carga, rigidez y/o ductilidad.
Los principales objetivos por los que reforzar una estructura son:
Aumentar la capacidad portante de una estructura suele ser el objetivo más común. En este caso se busca que vigas, pilares, forjados o cimentaciones puedan soportar cargas mayores que aquellas previstas en el diseño original.
Esto puede deberse bien a un cambio de uso (por ejemplo, un edificio que pasa de uso residencial a comercial) o bien porque se añaden nuevas solicitaciones -mayores cargas permanentes- como al incluir más maquinaria pesada en la industria o paneles fotovoltaicos en una cubierta.
En otras ocasiones no se trata de una cuestión de resistencia sino de deformabilidad. Un forjado que vibra excesivamente al caminar sobre él o vigas que presentan una flecha visible indican claramente falta de rigidez.
Este refuerzo busca limitar las deformaciones para garantizar el confort y la funcionalidad del espacio.
La ductilidad es la capacidad de un material para sufrir una deformación significativa antes del fallo.
Esto es especialmente útil en entornos con actividad sísmica, donde los refuerzos mejorarán la capacidad de las estructuras, especialmente las antiguas, para deformarse antes de colapsar.
Al reparar un elemento lo que conseguimos es protegerlo contra agentes externos que causan su degradación (agentes químicos, humedad…) restaurándolo para que pueda continuar cumpliendo con sus funciones y alargando así la vida útil de la estructura.
Detectar a tiempo la necesidad de refuerzo de una estructura evitará tanto daños importantes como costes elevados.
Existen determinados “síntomas” o indicadores que nos dan una pista de que en una construcción existe un problema subyacente. Las señales de alerta más comunes incluyen:

Si bien cualquier estructura puede requerir un refuerzo a lo largo de su vida, algunas de ellas son más propensas debido a sus materiales, antigüedad o diseño.
Este es el caso de los edificios históricos y antiguos, candidatos habituales por culpa de la degradación de los materiales, la presencia de aluminosis en el hormigón armado de mediados del siglo XX o por no cumplir con las normativas más recientes.
Las naves industriales son construcciones que a menudo se someten a cambios de uso, instalación de nueva maquinaria o puentes grúa, lo que implica un aumento de las cargas que obliga a reforzar la estructura.
Otras construcciones que suelen requerir una intervención son los aparcamientos y sótanos, puesto que la presencia constante de humedad en estos espacios acelera la corrosión en las armaduras.
Además, aquellas edificaciones con problemas de asentamiento o que se vean afectadas por obras cercanas con frecuencia requieren refuerzos en su cimentación para garantizar su seguridad.

Un proyecto de refuerzo estructural es una intervención delicada que no admite improvisación. Para garantizar el éxito del proceso es importante llevar a cabo las siguientes etapas:
En definitiva, son numerosos los casos en los que una estructura puede requerir un proyecto de refuerzo o reparación estructural.
Estos trabajos deben llevarse a cabo de forma planificada y minuciosa por ingenieros expertos para garantizar el éxito del proyecto, quienes evaluarán en detalle el estado actual de la estructura y aportarán una solución optimizada que reduzca costes y garantice la seguridad.
En Ingenieros Asesores somos una empresa con amplia experiencia en la gestión íntegra de este tipo de proyectos. Si buscas un experto en el sector, no dudes en contactar con nosotros.