Aluminosis del hormigón

Quedan pocas semanas para que todos los edificios de más de 50 años de edad del país dispongan de un IEE (Informe de Evaluación de Edificios) con resultado favorable y así estar en regla con la legislación estatal aprobada en 2011 y posteriormente modificada en 2012 y 2015.

La existencia de humedades, problemas de salubridad, desperfectos o problemas similares son la causa de un IEE desfavorable. De manera muy común la mayoría de deterioros en elementos estructurales u ornamentales provienen de la existencia de una patología no tratada que afecta a la durabilidad del material.

En el caso de las estructuras de hormigón podemos afirmar que a lo largo de su vida útil todas desarrollarán al menos una patología que precipitará su declive. Las patologías de origen químico más habituales en el hormigón endurecido son:

  • Conversión del cemento aluminoso o aluminosis.
  • Ataque del ion sulfato.
  • Reacción árido-álcali.
  • Carbonatación.

Aluminosis y cemento aluminoso no es lo mismo

Lo primero que debemos tener claro es que no es lo mismo tener un hormigón fabricado con cemento aluminoso (con alto contenido en alúmina) que un hormigón que padece aluminosis.

El cemento aluminoso, también conocido como cemento de aluminato de calcio (CAC), contiene una mezcla de materiales de alto contenido en alúmina que le confieren muy buena resistencia a altas temperaturas. Pero la característica principal por la que se extendió su uso a mediados del siglo XX fue su capacidad de obtener una alta resistencia mecánica al cabo de pocas horas del hormigonado, con lo que se popularizó su uso en la ejecución de prefabricados.

Sin embargo con el paso del tiempo, a raíz de hundimientos en estructuras, se documentó el proceso de degeneración que sufre el cemento aluminoso bajo determinadas condiciones de humedad y temperatura, aparte de la composición inicial de la pasta y su proceso de fraguado. Actualmente está prohibido su uso en elementos estructurales.

Ese proceso de degeneración es en realidad una conversión en la que el Aluminato Monocálcico Hidratado (ACH10) de forma hexagonal se convierte a una fase más estable como Aluminato Tricálcico Hidratado (AC3H6) en forma cúbica que ocupa menos espacio y por consiguiente genera más porosidad en el hormigón.

La principal consecuencia qué fácilmente se deduce del proceso de conversión es que el aumento de porosidad trae consigo una disminución notable de la resistencia mecánica del hormigón y una pérdida de adherencia con las armaduras. Además debido a esta porosidad el cemento con aluminosis es mucho más vulnerable frente a agentes externos que pueden filtrarse al interior del compuesto y acelerar otro tipo de patologías como la carbonatación.

Es sumamente importante la detección precoz de las patologías en el hormigón de cara a conseguir una reparación eficaz. Para ello contar con  un programa de inspecciones técnicas periódicas es fundamental. Una vez que existe la sospecha de que podemos estar frente a un hormigón con aluminosis es necesario certificarlo. Al no existir un método infalible debemos combinar una serie de estudios como la investigación de la historia del edificio o estructura, la difracción por rayos X, ensayos con esclerómetro, determinación del contenido en óxido de aluminio, test de BRE o prueba de la oxina, identificación de sulfatos…

Y cuando se ha certificado es necesario establecer un tratamiento que mitigue la patología y repare los daños. Las acciones más comunes contemplan efectuar refuerzos en la estructura, saneamiento de las armaduras, reparación de fisuras y grietas… pero lo más importante es que el plan de acción se redacte completamente a medida de cada caso.

En Ingenieros Asesores somos expertos en patologías del hormigón y además estamos integrados en ARPHO (Asociación de Reparación Refuerzo y Protección del Hormigón). Por eso somos los más indicados para asesorarle ya desde la fase de proyecto y garantizar una larga vida a la edificación.

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