Estructuras y depósitos de almacenamiento

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Publicado el 10 Octubre 2016
Estructuras y depósitos de almacenamiento

En todo proceso industrial existe una fase de aprovisionamiento y almacenamiento de materias primas que posteriormente se utilizarán en el desarrollo de la actividad productiva. Este tipo de instalaciones no están exentas de un control y un programa de mantenimiento que garantice su correcto funcionamiento, su seguridad y evite posibles averías que obliguen a la detención del funcionamiento normal de toda la instalación.

La naturaleza de las materias almacenadas marcará el nivel de exigencia del control necesario, pudiendo ser un programa estándar de inspección de estructuras o uno específicamente diseñado como por ejemplo en el caso de almacenamiento de productos químicos.

El organismo correspondiente, ya sea nacional o europeo, será el encargado de dictar el reglamento básico a aplicar en las zonas de almacenamiento. Aunque queda a cargo de las empresas ir un paso más allá y contar con un programa de prevención y mantenimiento que además de ser seguro también procure un desarrollo de la actividad productiva lo más eficiente posible.

Silos y la normativa ATEX

Un silo es una estructura normalmente cilíndrica destinada al almacenamiento de un material. Originalmente estaban destinados a usos agrícolas aunque su evolución ha hecho que se adapten a usos industriales siendo capaces de almacenar un amplio abanico de materiales.

Según el uso que se les vaya a dar existen diferentes tipos de silos, siendo los más comunes:

  • Silos de Torre: Son cilindros de varios metros de ancho y alto.
  • Silos de búnker: Trincheras de forma esférica de varios metros de diámetro.
  • Silos de bolsa: Bolsas plásticas que pueden ser de forma esférica o alargada.

Este tipo de depósitos necesita un mantenimiento periódico para evitar ciertas patologías como plagas, atascos o contaminaciones.

Además existe un factor muy a tener en cuenta. Las materias almacenadas en los silos, un espacio confinado con poca o ninguna ventilación, pueden dar lugar a atmósferas explosivas. Una atmósfera explosiva es un ambiente de aire mezclado con alguna sustancia inflamable como gas, vapor, niebla o polvo que tiene gran potencial para propagar una combustión por toda la mezcla.

Por ello todos los trabajos relacionados con el mantenimiento de este tipo de instalaciones han de realizarse siguiendo la directiva ATEX que por un lado regula los equipos y sistemas de protección para su uso en este tipo de atmósferas y por otro señala los requerimientos mínimos en cuanto a la seguridad y la salud de los trabajadores expuestos a este tipo de tareas.

Actualmente existen diferentes técnicas para minimizar los riesgos al llevar a cabo los trabajos de mantenimiento en este tipo de espacios y evitar la exposición de los trabajadores lo máximo posible a situaciones de peligro. En Ingenieros Asesores contamos con amplia experiencia en la redacción de planes de mantenimiento. Consúltenos sin compromiso.

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