Humedades en edificios en invierno

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Publicado el 8 Enero 2019
Humedades en edificios en invierno

Con la llegada del invierno se agudizan algunos de los factores clave que causan la aparición de humedades en los edificios. No obstante no puede achacarse la formación de una humedad únicamente a las condiciones meteorológicas invernales. Podría decirse, más bien, que las condiciones ambientales particulares del invierno hacen que una patología que ya existe en la edificación muestre unos síntomas mucho más evidentes.

Existen diversos tipos de humedades que pueden afectar a un inmueble. De todos ellos hay uno que puede quedar excluido de las influencias meteorológicas: la humedad accidental.

La humedad por accidente es aquella causada por una fuga de líquido de un conducto, por ejemplo desagües, tuberías de agua corriente o calefacción… debido a fisuras o roturas de las conducciones por deterioro o acciones mecánicas. Algo que puede suceder en cualquier momento independientemente de la época del año o las condiciones meteorológicas.

Los otros tipos en los que se pueden clasificar las patologías de humedades son:

  • Humedad de obra: Ya sean edificaciones completas de obra nueva u obras de reforma en inmuebles ya existentes es un proceso que necesita muchísima agua para la elaboración de pastas, morteros, hormigones… con un posterior proceso de secado muy lento. Si la obra se realiza en invierno es obvio que el secado tomará más tiempo pero una vez conseguido la humedad no debería volver a aparecer.
  • Humedad por capilaridad: Aparece normalmente en zonas bajas como garajes, sótanos, muros de contención… debido a que esta humedad procede del agua del suelo que está en contacto con la edificación. Quizás en la temporada estival el suelo permanezca en condiciones más o menos secas, pero en invierno puede pasar mucho tiempo inundado. Es entonces cuando, a causa de una mala impermeabilización, la humedad se filtra de manera ascendente por las paredes aledañas.

El fenómeno de la humedad por condensación

Las humedades por condensación se producen cuando existe un elevado índice de humedad ambiental derivado de actividades como lavar, cocinar, secado de ropa… en conjunto con una ventilación deficiente o inadecuada. Es entonces cuando el vapor de agua se condensa en las superficies frías como ventanas o zonas de las paredes que puedan tener algún puente térmico.

En los meses invernales el fenómeno se agudiza por circunstancias como:

  • Menor tiempo de ventilación de los domicilios para evitar la pérdida de calor.
  • La humedad relativa del exterior es más alta, con lo que la evacuación de humedad es más difícil.
  • Los puntos fríos causados por los puentes térmicos son más acusados debido al mayor contraste frío – calor.

Suele dar lugar a deterioro de pinturas y maderas en contacto con la humedad, aparición de moho con los consiguientes efectos nocivos para la salud…

Las medidas para eliminar este tipo de humedades pasan por evitar las actividades causantes de la humedad en la medida de lo posible y/o realizar una ventilación adecuada de la estancia. En el caso de la existencia de puentes térmicos habría que aislarlos adecuadamente para evitar los puntos fríos.

En cualquier caso un diagnóstico certero y una rápida actuación son fundamentales para que las consecuencias de una humedad o incluso inundación puntual sean mínimas. Además conviene recordar que la presencia de humedades es causa de obtener un resultado desfavorable en un IEE.  En Ingenieros Asesores tenemos amplia experiencia en este campo con muchos casos de éxito que nos avalan. Pregúntenos sin compromiso.

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