Lesiones más comunes en edificios

El paso del tiempo y la agresión de los fenómenos meteorológicos sumados a las circunstancias diarias y eventualidades que sufren los edificios de nuestras ciudades provocan una degradación continuada en los mismos. Esto se traduce en la aparición de lesiones y patologías que merman la durabilidad de los materiales que integran la edificación acortando su esperanza de vida y dando lugar a situaciones de riesgo para las personas como desprendimientos, derrumbes o problemas de salubridad.

Para intentar evitar que se llegue a estas situaciones de riesgo las administraciones correspondientes establecen una serie de controles que certifiquen el estado del edificio y se puedan tomar las medidas correctivas oportunas. En España esta función la ejerce el IEE (Informe de Evaluación de Edificios). De hecho este pasado 28 de Junio de 2018 ha cumplido el plazo de presentación del mismo con resultado favorable para los edificios construidos en 1963 o más antiguos. El año que viene en la misma fecha deberán haberlo presentado los construidos en 1964 y así sucesivamente. Una vez presentado este informe los inmuebles deberán realizar inspecciones periódicas cada 10 años.

Podemos clasificar las lesiones que podemos encontrar en los edificios en tres grandes grupos:

  • Lesiones Físicas: Causadas principalmente por humedades, suciedad y erosiones de origen físico.
  • Lesiones Mecánicas: Tienen origen en fuerzas externas o internas estructurales, constructivas o de utilización.
  • Lesiones Químicas: Aparecen al tener lugar reacciones químicas entre los materiales de la construcción y elementos atmosféricos o provenientes de organismos vivos.

Lesiones Físicas

Una de  las más comunes, conocida y temida es la aparición de humedades. El primer paso es fundamental: diagnosticar correctamente el origen y establecer un posterior tratamiento. La precisión en el diagnóstico determinará el éxito o fracaso de las acciones correctivas aplicadas, significando en definitiva un ahorro de tiempo y dinero a la postre.

Existen diferentes tipos de humedades: De obra, por filtración, por capilaridad, por condensación, accidental… la mayoría de ellas representan una grave patología a resolver, más allá de un fallo estético o un problema de salubridad, además de que son causa directa de un IEE con resultado desfavorable.

Los otros tipos de lesiones físicas con la acumulación de suciedad y la erosión física. Las fachadas compuestas por materiales porosos son las más susceptibles de sufrir estas lesiones. La acumulación de suciedad además de un problema estético favorece la aparición de otro tipo de patologías relacionadas con organismos vivos, humedades, erosiones químicas…

La erosión física se debe principalmente a la acumulación de agua mezclada con otros componentes en los poros de la fachada. En lugares fríos la gelifracción (fracturas por la congelación del agua presente en los poros) representa una reducción notable de la durabilidad de la envolvente del edificio.

Lesiones Mecánicas

Podemos diferenciar a su vez entre deformaciones, roturas, desprendimientos o erosiones. Muchas de ellas pueden detectarse visualmente por la aparición de desplomes, flechas, pandeos, grietas, desprendimientos… Suelen tener serias consecuencias con peligro para la integridad de las personas. Si existiera cualquier otra patología subyacente como por ejemplo las que padece el hormigón, este tipo de lesiones pueden verse notablemente acentuadas.

Lesiones Químicas

Las más conocidas y además visualmente evidentes son la oxidación y la corrosión. De nuevo hay que prestar atención a que podemos estar frente a una patología previa de elementos como el hormigón.

Otro tipo de lesión química son las eflorescencias. Consisten en la cristalización de sales solubles en alguno de los elementos constructivos por donde circula el agua. Estas sales aumentan su volumen en el proceso de cristalización lo que provoca erosiones en los materiales del edificio.

Por último están las lesiones químicas causadas por organismos vivos. En el caso de animales pueden encontrarse desde asentamientos que provocan sobrepeso, agresión química por los excrementos, erosiones mecánicas o destrucción de materiales en el caso de plagas de insectos.

En el caso de las plantas suelen provocar el agrandamiento de grietas y fisuras ya existentes cuando introducen sus raíces en estas o dificultar el paso de la escorrentía. Las lesiones producidas por los hongos van desde simples problemas estéticos a serios problemas de salubridad o pudrición de elementos de madera.

Atajar cualquiera de estas lesiones cuando aparecen los primeros síntomas es primordial para conseguir solucionarlas de la manera más eficiente posible. En Ingenieros Asesores podemos ayudarle con esto y con cualquier problema que aparezca en su edificación. Consúltenos sin compromiso.

 

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