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Auditoría energética en sólo 6 pasos

Auditoría energética en sólo 6 pasos

La auditoría energética es el estudio detallado de un edificio con el objetivo de dar a conocer una serie de oportunidades de ahorro y eficiencia energética. Se lleva a cabo tanto en viviendas residenciales como en locales destinados a negocios.

Pasos para llevar a cabo una auditoría energética

La auditoría energética requiere varias fases en su desarrollo, necesarias para obtener información real sobre el edificio y su consumo de energía. Así, se puede detectar en qué zonas no se gestiona adecuadamente la energía. Hay que tener en cuenta que este estudio se debe llevar a cabo teniendo en cuenta el Real Decreto 56/2016. A continuación, se explicarán las distintas fases.

1. Recopilatorio de información sobre el edificio y planificación de la auditoría

Antes de visitar el inmueble, la empresa gestora de la auditoría ha de reunir la siguiente información:

  • Datos climatológicos de la zona donde se ubica el edificio
  • Año de construcción y lista de posibles reformas realizadas que afecten las instalaciones o los alrededores
  • Documentación gráfica y escrita sobre las instalaciones y los sistemas constructivos del edificio (planos, memorias, mediciones y presupuestos de los proyectos de obra y de instalaciones)
  • Horarios de uso y ocupación de las viviendas / locales
  • Facturas energéticos
  • Relación de máquinas y equipos que consumen energía
  • Otros aspectos que el técnico considere de interés.

Con esto, se planifican las fases de trabajo de la auditoría y se lleva a cabo la simulación con la que determinar el comportamiento energético del edificio.

2. Visita al inmueble

En la visita, se revisa el estado actual del edificio, realizando las correspondientes pruebas y comprobaciones. Estas consisten en lo siguiente:

  • Verificación del estado actual: se comprueba si el estado del edificio y sus instalaciones coinciden con la obtenida en la documentación técnica.
  • Observación de los hábitos de los usuarios: se reflejan en una ficha los consumos energéticos de las personas que habitan o trabajan en las instalaciones. Es posible que también se pase un cuestionario a los mismos.
  • Toma de medidas y registros, utilizando la instrumentación adecuada (higrómetros, termómetros, termo flujómetros, medidores de infiltraciones, cámaras termográficas, etc.) según el parámetro a medir (temperatura y humedad relativa del aire, puentes térmicos o zonas de pérdida de calor, infiltraciones de aire, etc.)
  • También se medirán la tensión, potencia, energía activa, etc. del suministro eléctrico con analizadores de redes eléctricas.
  • Se toman datos de la iluminación del edificio mediante luxómetros.
  • Se evalúan medidas en otras instalaciones del edificio, como por ejemplo las calderas. Junto al resto de medidas, esto permitirá calcular el rendimiento energético y saber a ciencia cierta en qué equipos se consume energía.

3. Estudio y análisis del comportamiento energético

Se analiza la información obtenida en los apartados anteriores, con lo que se obtiene:

  • La distribución del consumo eléctrico dividida en periodos tarifarios y, si se considera necesario, también por zonas o durante los períodos, punta, llano y valle.
  • Las gráficas que muestran el consumo eléctrico y el resto de servicios energéticos. Estos gráficos pueden mostrar el consumo anual, diario u horario. También pueden indicar si algún elemento funciona fuera del horario de trabajo.
  • Un informe acerca de si la tarifa contratada es la más adecuada para el edificio o inmueble según cómo se se gestiona el consumo energético en el mismo, buscando la más adecuada para satisfacer sus necesidades.
  • Se identifican las zonas o partes del edificio e instalaciones donde existen problemas energéticos.

4. Propuestas de mejora

En base a los fallos encontrados en el consumo energético, se proponen las mejoras técnicas necesarias en el edificio para reducir el consumo de energía y combustible, además de permitir que los elementos funcionen adecuadamente con un rendimiento óptimo.

Es posible que los elementos se agrupen en varios bloques, como instalación de climatización, sistemas constructivos de envolvente, de renovación de aire, recuperación de energía, etc. para buscar un consumo energético adecuado o, al menos, optimizarlo al uso de las instalaciones del edificio.

5. Estudio de viabilidad económica

Además de las anteriores propuestas, se valoran otras inversiones que podrían llevarse a cabo para mejorar la eficiencia energética del inmueble. Es decir, se estima el coste de inversión y el ahorro de energía para llevar a cabo un balance que informe al usuario o usuarios de las alternativas que tienen de adaptar el inmueble y conseguir que sea más eficiente energéticamente.

6. Emisión del informe

Para finalizar la auditoría, se redactará un informe en el que se constarán:

  • Los objetivos de la auditoría.
  • La información sobre las características técnicas y elementos constructivas del edificio, las mediciones realizadas y los instrumentos de medida utilizados.
  • El resultado y las propuestas para mejorar la eficiencia energética y subsanar los problemas detectados.

Así, con el informe se consiguen unas pautas para optimizar el consumo energético.

Para terminar, recordar que una auditoría energética tiene muchos beneficios, pues no solo contribuye a cuidar el medioambiente, sino que también puede suponer un ahorro energético y económico sustancial.

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