Rehabilitación de fachadas y su resistencia frente al fuego

Se calcula que la mayoría de los edificios españoles carece de las medidas necesarias para la protección contra incendios que especifica el Código Técnico de la Edificación (CTE). Este dato no debe interpretarse como que los inmuebles se han construido de manera irregular, si no que se rigen por la normativa anterior a 2006. La triste noticia acaecida hace pocas semanas sobre el incendio de la Torre Grenfell delata que en el Reino Unido ocurre algo similar.

Cuando se decide realizar la obra de rehabilitación de una fachada normalmente se busca incidir sobre dos factores:

  • Renovar un cerramiento que puede estar muy deteriorado.
  • Mejorar la envolvente térmica del edificio.

La fachada, junto con la cubierta, constituye la primera barrera de protección contra agentes externos. Una fachada deteriorada es una puerta abierta a la aparición de patologías en otros elementos estructurales además de suponer un factor de riesgo de cara a la seguridad. Es un elemento tan importante que el IEE le reserva un análisis pormenorizado en uno de sus epígrafes y una mala conservación puede ser la razón de ganar la calificación de “desfavorable“.

Por otra parte contar con una envolvente térmica de calidad en el edificio supone un importante ahorro económico en los gastos de climatización, es decir, supone gastar mucho menos en calefacción en invierno y en aire acondicionado en verano.

Compartimentación, elementos ignífugos y barreras

Está demostrado que una de las vías más rápidas de propagación de un incendio en un edificio de una planta a otra es la fachada. En función del diseño y tipo de fachada puede hablarse de cuatro formas de propagación de las llamas:

  • Leap-frog: Es la capacidad del incendio de propagarse de manera ascendente y secuencial de una planta a otra por las ventanas. Objetos como toldos o persianas pueden favorecerlo y otros elementos estructurales como balcones o aleros pueden dificultarlo.
  • Fachada ventilada: De no contar con barreras corta-fuego estas fachadas resultan peligrosas en caso de incendio por su efecto chimenea. Además los materiales de aislamiento térmico deben ser ignífugos.
  • Fachadas ligeras: También conocidas como muros-cortina, son especialmente peligrosas aquellas que no disponen de barreras cortafuego en el encuentro del forjado y la fachada. Además la estructura metálica que la soporta debe tener suficiente resistencia termomecánica para no colapsar demasiado pronto frente a un incendio.
  • SATE: Los sistemas de revestimiento térmicos resultan especialmente peligrosos si los materiales usados son combustibles. Si es el caso, además de alimentar incendios de gran intensidad generan gran cantidad de humos tóxicos y pueden desprender partes del material en llamas.

Otra estrategia ganadora a la hora de contener un incendio es la de la compartimentación. De esta manera se crean sectores de incendio que limitan la propagación, facilitando así la evacuación de las personas y la extinción del incendio.

Queda entonces patente que una instalación contra incendios no se limita únicamente a medios de detección y extinción, si no que el diseño estructural resulta determinante. Benefíciese ya de la experiencia de Ingenieros Asesores tanto en obra civil como en instalaciones industriales y consúltenos sin compromiso.