5 claves para entender el hormigón

El hormigón es uno de los elementos más utilizados en la construcción en todo el mundo. Sus extraordinarias propiedades de resistencia a esfuerzos mecánicos y durabilidad hacen que sea la solución para la mayoría de edificaciones. Sin embargo si queremos llegar a explotar todo su potencial hay algunas claves que debemos tener siempre presentes.

1. El proyecto y la ejecución de la obra marcan su durabilidad

Los errores acumulados en el desarrollo del proyecto y en la ejecución de la obra son determinantes para conseguir una estructura de hormigón resistente y duradera. El uso de materiales inadecuados, recubrimientos de las armaduras demasiado finos, forma y dimensiones de los elementos estructurales erróneas, dosificación y compactación incorrectas… le restarán años de vida.

2. Todo hormigón acabará desarrollando una patología

Tarde o temprano toda estructura de hormigón desarrolla una o varias enfermedades que precipitarán el declive del material. Las patologías del hormigón son algo inherente a su ciclo de vida y sólo un diagnóstico acertado y una intervención a tiempo pueden garantizar una correcta recuperación. Las patologías más habituales, todas de origen químico, son la aluminosis, el ataque del ion sulfato, la reacción árido-álcali y la carbonatación.

3. Un programa de inspecciones técnicas periódicas alargará su vida útil

Atajar las patologías que sufre el hormigón lo más pronto posible una vez que manifiestan los primeros síntomas marca la diferencia a la hora de mantener la estructura con buena salud. Para ello contar con un programa de inspecciones técnicas es fundamental. De no ser así cabe la posibilidad de que cuando se detecte la patología sea demasiado tarde como para ejecutar una acción correctiva y la única solución sea ya la demolición de la estructura. Desconchados, fisuras, grietas, señales de óxido y corrosión, eflorescencias, desprendimiento del revestimiento en elementos estructurales… son señales típicas de envejecimiento a las que se debe prestar atención.

4. El hormigón se puede curar: intervenciones de refuerzo y reparación

Una vez detectados los problemas debe realizarse un exhaustivo estudio de diagnóstico que identifique la totalidad de las patologías que puedan estar teniendo lugar y así atajarlas de la manera más eficiente posible. Las fisuras son un problema común en el hormigón armado y deben repararse en dos fases: Una primera resolviendo el origen de la fisuración y en segunda instancia sellando la hendidura ya que representa una puerta abierta a agentes externos que pueden favorecer la aparición de otras patologías. También pueden controlarse los efectos de la carbonatación implementando medidas que eviten la corrosión de las armaduras y en el caso de la aluminosis las tareas se centran en el refuerzo y saneamiento de las partes afectadas de la estructura.

5. Debe elegirse el tipo de hormigón más adecuado para cada aplicación

La innovación en los compuestos ha dado lugar a un catálogo tan amplio de hormigones especiales que hoy en día puede elegirse el más adecuado en función de sus propiedades técnicas, estéticas, método constructivo, durabilidad… por muy particular que sea el proyecto donde va a aplicarse. Algunos ejemplos son el hormigón de alta resistencia, ligero, reforzado con fibras, antibacteriano, drenante…

En Ingenieros Asesores somos especialistas en hormigones, ya sea en las fases de ejecución de la obra, tareas de diagnóstico de patologías, mantenimiento o reparación. Además estamos integrados en ARPHO (Asociación de Reparación Refuerzo y Protección del Hormigón).

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