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Aislamiento SATE: en qué consiste y cómo se instala

Aislamiento SATE: en qué consiste y cómo se instala

Una de las preocupaciones más extendidas actualmente es conseguir un mayor ahorro energético. Por este motivo, el sistema de aislamiento SATE se ha vuelto tan popular, ya que favorece conseguir este objetivo de una manera rápida y sencilla, principalmente dentro del sector de rehabilitación de edificios.

En qué consiste el aislamiento SATE

Se trata de un tipo de solución técnica que se lleva a cabo para mejorar la eficiencia energética en los edificios. Tal y como indican algunos estudios, en la actualidad muchas infraestructuras consumen alrededor del 40 % de la energía que se produce en España, de ahí que, de manera constante, se esté buscando una alternativa para conseguir llegar a la eficiencia necesaria.

La principal característica del SATE es que cuenta con un mayor aislamiento térmico. Además de esto, hay que destacar otros beneficios como:

  • Cuenta con la capacidad de mantener estable la temperatura dentro del edificio.
  • La instalación permite contar con mayor superficie útil, ya que se realiza en el exterior.
  • Facilita el control de la humedad.
  • Es un sistema que respeta el medioambiente.
  • Es sencillo y rápido de colocar.
  • Queda bastante estético en los edificios.

 

Instalación de aislamiento SATE

Instalación de aislamiento SATE en edificios

La instalación del sistema de aislamiento SATE es rápida y sencilla, aunque para ponerlo en marcha de manera adecuada hay que ir pasando por diferentes fases:

  • Primera fase: los soportes. Lo primero que hay que hacer es analizar detalladamente algunos aspectos clave de las infraestructuras, tales como su estabilidad, su resistencia, la cohesión de los materiales, la planimetría y la limpieza que tiene la fachada sobre la que se va a trabajar. Hay que hacer un estudio previo para conocer el estado en el que están los soportes y poder llevar a cabo los arreglos que se necesiten. Además, es esencial añadir un soporte adecuado para poder fijar posteriormente el aislante.
  • Segunda fase: los perfiles de arranque. Seguidamente, se instalarán los perfiles de arranque, de manera horizontal, en la parte inferior de la zona en la que se va a colocar el sistema. Esto favorece el tener una superficie adecuada para el aislamiento, haciendo que esté protegida frente a golpes, daños o humedades. Previamente, es necesario crear un zócalo de unos 15 mm como mínimo.
  • Tercera fase: las placas aislantes. Una vez llevados a cabo los pasos anteriores, llega el momento de instalar las placas aislantes, pudiendo elegir entre varias técnicas para ello. Las placas van apoyadas sobre los perfiles anteriormente citados y se presionan para que ejerzan fuerza y se reparta de manera uniforme el adhesivo aplicado. Luego, se fijan al soporte que corresponda a través del mismo adhesivo, a lo que se añade una fijación mecánica que se lleva a cabo con tacos de plástico. También hay que cuidar bien las esquinas, que deben estar protegidas con otro tipo de perfiles hechos con materiales metálicos.
  • Cuarta fase: el mortero. Finalmente, se aplica el mortero a las placas y después, sobre esta capa base, se instala la malla que deberá penetrar en la misma capa a partir de presión. Se espera a que se seque y se lleva a cabo el mismo proceso con otra capa para terminar aplicando las imprimaciones finales. Después de todo esto, se añade un revestimiento con varias capas para conseguir un mayor aislamiento.

Materiales más utilizados para este tipo de aislamiento

Para realizar la instalación de este sistema, se utilizan varios materiales con técnicas diferenciadas.

  • Poliestireno expandido. Es el material más habitual. Entre sus ventajas destacan que es un material ligero y fácil de colocar y que resulta bastante económico. Como inconvenientes hay que decir que es inflamable, con menor aislamiento acústico y no tiene la capacidad de soportar grandes cargas.
  • Poliestireno expandido con grafito. Se trata de un material más aislante y con mayor grosor. También es ligero y económico, fácilmente instalable y con un brillo especial. Además, es hidrófugo. Como desventaja, hay que decir que hay que cuidar todos los detalles para su instalación, sabiendo que este material no tiene tanta fuerza y ajuste.
  • Lana mineral. Es un material que aporta mayor resistencia acústica y ahorra más energía. Ofrece bastante seguridad y es duradero, además, tiene un buen comportamiento ante el fuego. Entre sus inconvenientes hay que mencionar que presenta efectos corrosivos en las fachadas.
  • Poliestireno extruido. Se trata de una técnica que solo se lleva a cabo en las zonas inferiores del edificio. La mayor ventaja es su gran resistencia térmica, no obstante, apenas tiene capacidad para absorber el agua, por lo que no es conveniente en edificios que tienen una gran humedad.

El sistema de aislamiento SATE ofrece un gran número de ventajas a los edificios, pudiendo aislarlos térmicamente y conseguir, de esta manera, un mayor ahorro de energía tanto en infraestructuras de obra nueva como en aquellas que necesitan rehabilitación.

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